Conoce Montevideo

En Montevideo el cielo tiene todos los colores. Aquí se combinan elementos de todas las épocas, y culturas y religiones de casi todos los rincones del planeta. Estamos llenos de historias y proyectos.
Nacimos hace ya casi 300 años, pero nos sentimos tan jóvenes como si hubiéramos nacido ayer. Nos encanta recibir visita. Todo el año. En verano, en otoño, en invierno, en primavera. Cada estación tiene su encanto. Tenemos playas de finas arenas a lo largo de los 30 kms de costa para compartir.

 

Más de 10 museos que tratan los más diferentes temas (¡la ciudad toda ella es un museo de arquitectura racional a cielo abierto!) El carnaval más largo del mundo. Bares históricos que encierran secretos de otros tiempos. Muchos estrenos de teatro por año y obras de arte repartidas entre las más de 1000 plazas y plazoletas que constituyen la trama de nuestros espacios públicos. Un árbol por cada tres habitantes.

 

Una rambla desde la que se puede disfrutar plácida y tranquilamente todo el horizonte. Clubes de tango y de candombe. Buen vino. Rutas y rincones gastronómicos que van a resultarte inolvidables.

 

Más de 10 museos que tratan los más diferentes temas (¡la ciudad toda ella es un museo de arquitectura racional a cielo abierto!) El carnaval más largo del mundo. Bares históricos que encierran secretos de otros tiempos. Muchos estrenos de teatro por año y obras de arte repartidas entre las más de 1000 plazas y plazoletas que constituyen la trama de nuestros espacios públicos. Un árbol por cada tres habitantes.

Una rambla desde la que se puede disfrutar plácida y tranquilamente todo el horizonte. Clubes de tango y de candombe. Buen vino. Rutas y rincones gastronómicos que van a resultarte inolvidables.

Somos una ciudad repleta de poetas y de músicos, en la que la amistad, la solidaridad y la palabra siguen siendo valores sagrados. Pero somos mucho más que una ciudad.
Hay un Montevideo urbano y también hay un Montevideo intensamente rural que vale la pena conocer. Tenemos un ritmo muy particular: sabemos disfrutar del movimiento, pero también sabemos disfrutar del arte de estar quietos.
Aquí, darse el tiempo para disfrutar del tiempo, sigue siendo una costumbre fundamental. Somos una esquina de vientos, un nudo de sentimientos: conocer a Montevideo es quererla. Hay una magia especial debajo de cada baldosa y de cada terrón de tierra.